Somos lo que comemos

En la actualidad muchos blogs y webs ofrecen artículos con fotografías que ilustran hamburguesas que se mantienen intactas a pesar de que han pasado meses desde su adquisición, o con carne que no es el tipo de carne que nos han dicho que era.Pero la comida rápida o la comida basura son solo la punta del iceberg de la gran masa de alimentos que consumimos diariamente que no son más que viveres desprovistos de nutrientes, siendo este uno de los principales problemas de la obesidad y de padecer gran número de enfermedades y patologías que desaparecerían simplemente cambiando nuestra dieta y aumentando la ingesta de alimentos frescos y naturales.

 

Pero la clave del tema no está en su se pudre o no, o si el tipo de carne es el que nos indican, sino en lo perjudicial que resulta el consumo para nuestra salud de las sustancias que se le agregan a los alimentos, para hacerlos más apetitosos, visualmente atractivos y químicamente estables.

Un claro ejemplo son las patatas fritas de McDonald, a las que a la hora de freírlas se le agrega una pequeña cantidad de dimetilpolisiloxano – una especie de silicona, aditivo regulado y autorizado- que no solo impide la formación de espuma durante su fritura, sino que genera acrilamidas al freírlas, una sustancia potencialmente cancerígena. Pero no solo la comida rápida es la culpable de nuestra mala alimentación, y es que la poderosa industria agroalimentaria sabe que la clave para obtener mayores beneficios está en apurar al máximo la cadena de producción, sin tener en cuenta los efectos nocivos. En el caso de los animales se ve claramente cómo se acelera el proceso de crecimiento de los animales inmovilizándolos para que no gasten calorías, sometiéndoles a ciclos artificiales de luz y oscuridad para acelerar el biorritmo metabólico, administrándole hormonas de crecimiento, dándoles una dieta alta en proteínas, y tratándolos con antibióticos y antiparasitarios para evitar enfermedades que se generan debido a su débil sistema inmunitario creado por las condiciones en las que viven y crecen. Por lo que comemos carne de animales permanentemente enfermos.
Por lo que cuando nuestro cuerpo necesita nutrientes el cerebro manda un aviso al cerebro que pone en funcionamiento la sensación de hambre, ahora bien, si lo que comemos no nos aporta nutriente, el cerebro no se dará por satisfecho y volverá a mandar la sensación de hambre. Lo que hará que estemos sobrealimentados y desnutridos. Y en esa sobrealimentación van incluidos todos los químicos que se añaden a los alimentos y son tóxicos para nuestro organismo.

Y a pesar de la mala calidad de la alimentación que llevamos, lo preocupante es el futuro, ya que a las empresas alimenticias solo les interesa producir barato y aumentar ventas, sin preocuparse del detrimento de la calidad, ni la influencia que causa en nuestra salud.

En Resumen:
En nuestra vida cotidiana cometemos 2 errores fundamentales; el primero es invertir nuestro tiempo libre en ver programas de televisión sin contenido y/o a ver deportes en televisión que nunca somos capaces de poner en práctica, y el otro pensar que nuestra salud es una característica física más- y por tanto asumimos que hay personas sanas y otras enfermizas-. Cuando la verdad es que la salud es el resultado del tiempo que invertimos en cuidar de nuestro cuerpo; desde mantener una mínima actividad física, pasando por dormir lo suficientes y acabando por cuidar nuestra alimentación. Ya que como todos sabemos: somos lo que comemos, y sin embargo la sociedad occidental se caracteriza por estar sobrealimentada y a la vez desnutrida.

Si nos aceptais un consejo, evitad comer alimentos precocinados o ya preparados, intentad comprar alimentos frescos y preparar vuestra propia comida. – es preferible comprar la carne picada y hacer nuestras propias hamburguesas a comprarlas ya embasadas – De esta forma además de saber lo que comemos, reduciremos considerablente la ingesta de productos químicos toxicos.

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